viernes, 12 de abril de 2013

Te hice el amor lentamente, como te gustaba hacerlo.
Te abracé con las piernas, me abalancé sobre ti y lo hicimos.
Lento, muy lento, como si no tuviésemos prisa por acabar.

Mis manos atadas, mis ojos vendados, tu mano en mis pechos.
Lento, bastante lento, tan lento que la suavidad desgarraba.

Mis dedos pidiendo sexo, mis manos reclamando piel.
Bocas, lenguas, saliva, sudor. Nunca es suficiente.
Lentitud que se trastoca por un cambio de posición.

Me excitaba tu espalda, tus ojos, incluso tus muñecas.
Lentamente, despacio, te quería dentro de mí.


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