Te hice el amor lentamente, como te gustaba hacerlo.
Te abracé con las piernas, me abalancé sobre ti y lo hicimos.
Lento, muy lento, como si no tuviésemos prisa por acabar.
Mis manos atadas, mis ojos vendados, tu mano en mis pechos.
Lento, bastante lento, tan lento que la suavidad desgarraba.
Mis dedos pidiendo sexo, mis manos reclamando piel.
Bocas, lenguas, saliva, sudor. Nunca es suficiente.
Lentitud que se trastoca por un cambio de posición.
Me excitaba tu espalda, tus ojos, incluso tus muñecas.
Lentamente, despacio, te quería dentro de mí.
viernes, 12 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
Hice este blog para que todos se enterase, para que tu lo supieras.
Empecé a escribir con sentido, con ideas en la cabeza sobre ti, para ti, para odiarte a ti.
Quizás odiarte fue algo que olvidé, igual que olvidé quererte.
Es difícil hacerlo, duele, hiere, me hace sangrar. Pero olvidé.
Hice este blog y tú ni si quiera lo habrás leido.
No tiene sentido.
Estar contigo tampoco lo tenía
Ya ves, no tengo sentido.
Eso te gustaba.
Empecé a escribir con sentido, con ideas en la cabeza sobre ti, para ti, para odiarte a ti.
Quizás odiarte fue algo que olvidé, igual que olvidé quererte.
Es difícil hacerlo, duele, hiere, me hace sangrar. Pero olvidé.
Hice este blog y tú ni si quiera lo habrás leido.
No tiene sentido.
Estar contigo tampoco lo tenía
Ya ves, no tengo sentido.
Eso te gustaba.
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