Te he mirado a los ojos y te he pedido que me hicieras tuya. Sí, tuya. Como si no hubiera un mañana ni otro instante para fundirnos.
En mis pensamientos no cabe lugar para parecer correctos. Somos incorrectos y pasionales.
Simplemente, te lo dije mirándote con los ojos fijamente por unos segundos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario